lunes, 27 de abril de 2009

'LA RUTA DEL COLE' CONTRA EL ABSENTISMO ESCOLAR.REPORTAJE EN EL DIARIO EL MUNDO.

'La ruta del cole' contra el absentismo escolar
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/04/27/andalucia_malaga/1240812255.html
Jesús Ortiz | Málaga lunes 27/04/2009 12:38 horas
Cuando el sol aún no ha hecho su aparición, y las calles de Palma-Palmilla se encuentran desiertas, dos voluntarios recorren cada rincón de este barrio en busca de niños con problemas de absentismo escolar para llevarlos al colegio.

Jesús Rodríguez, más conocido por sus vecinos como Chule, y José Arenzana, presidente y miembro de la Asociación para la Integración de la Comunidad Gitana, rastrean cada día las calles de este distrito malagueño para que los menores vayan al colegio.

Chule y José comienzan la llamada 'Ruta del cole' a las 7.00 horas. Cogen un coche particular y se dirigen a las casas donde viven los más de 20 niños con mayores problemas escolares, que llevan a diario a colegios e institutos como Cerro Coronado, Gálvez Moll o Misioneras Cruzadas de la Iglesia.

Los primeros a los que atienden son varios menores que van al instituto Guadalmedina. «Antes teníamos muchos más, pero los mayores se han comprometido a estudiar y ahora van solos al instituto», señaló Chule.

A partir de las 8.00 horas es cuando comienza el trabajo duro, las prisas, puerta por puerta. Toc, toc. «Vamos Elías, para el colegio. Este siempre es el primero, le voy a dar un premio», indicó.

A continuación llegan dos pequeños hermanos muy traviesos con cara de cansancio y sueño. «Si no fuese por nosotros, estos dos no se levantarían. Su padre era amigo mío, murió en estas calles, su madre tiene varios hijos más, y le echamos una mano», comentó este voluntario.

En tan sólo dos horas recogen y llevan al colegio a más de 20 niños, la mayoría de ellos pertenecen a familias desestructuradas, con escasos recursos. Padres y madres en la cárcel, otros con problemas con la droga, algunos niños son huérfanos y hay abuelas que tienen a su cargo numerosos nietos.

Los jóvenes dejan los estudios antes de los 16 años para casarse y formar una familia

«A veces no tenemos dinero para gasolina, y hemos pedido ayuda para comprar una furgoneta y así poder transportar a los alumnos con más facilidad. Nos jugamos que la policía nos multe, y en ocasiones hemos hecho la ruta andando porque el coche estaba roto», destacó José.

Trabajan con un listado que les entrega los Servicios Sociales del distrito, pero aseguran que ellos van más allá. «Tenemos nuestro propio mapa, hay más niños en esta situación y sólo nosotros conocemos sus problemas», explicó Chule.
Mayor concienciación

Además de llevar a los niños, visitan a los familiares y les piden que escolaricen y envíen a sus hijos a clase. «Cada vez las familias se conciencian más de la importancia de una buena educación escolar para sus hijos, pero hay algunos que aún piensan que la escuela es cosa de payos y que la educación se recibe en la propia familia», subrayó Chule.

Todos en Palma-Palmilla le conocen y respetan, quiere cambiar la imagen de su barrio y cree tener las claves. Su trabajo se centra en los niños, porque sabe que si no estudian no tendrán oportunidades en la vida. Chule tuvo un pasado oscuro, y ahora quiere pagarlo ayudando a la gente de la barriada, pero también pide ayuda a las instituciones políticas.

«Me veo reflejado en estos niños. Yo fui un adolescente conflictivo, faltaba al colegio, delinquía y tuve problemas con la droga, por eso me pasé varios años en prisión, donde conocí a Dios, y él cambió mi vida. No quiero que los niños de la barriada cometan mis errores», explicó.

Para motivar a los pequeños, Chule y su grupo de voluntarios ofrecen en el Centro Ciudadano 26 de Febrero talleres de manualidades, informática y deportes, así como el reparto de meriendas. También premian a los menores llevándolos al cine o al campo. Pero las reglas son claras para los numerosos niños de todas las edades y etnias de la barriada: quién no vaya al cole no puede disfrutar de estas actividades.

Hace unos meses, Antonio Villanueva, realizador audiovisual que colabora con esta asociación, grabó un cortometraje que indaga en el trabajo de estas personas para erradicar el absentismo escolar en Palma-Palmilla, y han ganado el premio RTVA en el Concurso Internacional Gitano Tikinó. «Como los políticos no van a la barriada, decidí mostrar una parte de ella con este documental para que apoyen el trabajo que se hace», dijo Antonio.
Los Asperones y La Corta

Los Asperones y La Corta son dos de las barriadas malagueñas donde el absentismo escolar hace más estragos, aunque ahí también hay personas que intentan reducirlo.

Los jóvenes de las chabolas de Los Asperones dejan los estudios antes de los 16 años para casarse y formar una familia. En los 23 años de vida de este poblado, ninguno de sus habitantes ha conseguido superar la ESO, obtener el graduado escolar. «Ese es el gran fracaso de nuestra escuela», explicó Alicia Alonso, directora del colegio María de la O.

Llegó a la barriada de la mano de los primeros residentes, y junto al profesorado de la escuela, siempre ha ayudado a los menores de este asentamiento. En su centro escolar hay 130 niños, y según Alicia, sólo varios son absentistas, aunque hay otros muchos en el barrio que no están escolarizados.

«Las familias cada vez demuestran un mayor interés por escolarizar a sus hijos», explicó Alicia. Eso sí, se lamenta de que la enseñanza que reciben en el colegio no tiene continuidad en las chabolas, y que para los alumnos, el fin de semana comienza el jueves. «Existe una ley dentro del colegio y otra fuera de él», subrayó la docente, que añadió que hay padres que prefieren enviar a sus hijos a otros colegios, con el objetivo de que se integren en la sociedad.

Un fenómeno que también está presente en la barriada de La Corta. La entrega de material escolar a los niños de esta zona es una imagen habitual en el comienzo de cada curso, y se hace con el objetivo de motivar a los menores para que acudan a clase.

«Los padres se están integrando en la vida escolar de sus hijos, acuden a reuniones, hablan con los profesores y resuelven conflictos de manera pacífica. Aunque hay familias que piensan que la escuela no tiene utilidad a partir de los 14 años», señaló Paco Raya, educador social.