martes, 23 de julio de 2013

BARRA LIBRE PARA LOS POLÍTICOS. EL SUPREMO REBAJA LA PENA DE JAUME MATAS DE SEIS AÑOS A NUEVE MESES Y NO ENTRARÁ EN PRISIÓN.

El Supremo rebaja la pena de Matas de seis años a nueve meses


El expresidente balear no tendrá que ingresar en prisión

El tribunal también rebaja la pena del periodista Alemany a dos años y tres meses


La Audiencia Provincial de Palma, en una sentencia de 172 folios dictada en marzo de 2012 condenó al expresidente balear Jaume Matas, a seis años de cárcel y nueve y medio de inhabilitación. El Tribunal Supremo, en una resolución hecha pública esta mañana, ha rebajado la pena a nueve meses y un día de cárcel por un solo delito, tráfico de influencias, de forma que este no ingresará en prisión. Podrá pedir que se le aplique una suspensión de condena al no superar la impuesta los dos años de cárcel. El Supremo le absuelve de los delitos de fraude a la Administración, delito continuado de falsedad en documento oficial, continuado de falsedad en documento mercantil y prevaricación en concurso con malversación por los que había sido condenado.

Esta fue la primera de las numerosas causas del expresidente balear —que ostentó el cargo de 1996 a 1999 y de 2003 a 2007— y exministro de Medio Ambiente con el Gobierno de José María Aznar (2000-2003) dentro delcaso Palma Arena; y la primera que habría podido llevarle a prisión.
La fiscalía, durante la vista pública celebrada ante el Supremo, pidió la confirmación íntegra de la sentencia, que calificó de “correcta”, por los delitos de prevaricación, malversación, tráfico de influencias, fraude a la Administración, falsedad en documento oficial y falsedad en documento mercantil. El fiscal Fernando Sequeros defendió la necesidad de una sanción para “los gobernantes que mal gobiernen y aquellos que se valen de funciones para lucrarse en sus intereses privados”. “Todo fue un artificio, un ropaje formal que se le puso a un muñeco para que esa persona pudiera satisfacer sus intereses como periodista”, añadió. La abogada del Gobierno balear solicitó también la confirmación de la sentencia e incidió en que la resolución acreditaba perfectamente el uso de dinero público para el pago de comisiones.
“Esa persona” a la que se refería el fiscal es el periodista y columnista de El Mundo Antonio Alemany, que escribía los discursos de Matas y que fue penado por la Audiencia de Palma a tres años y nueve meses de cárcel por prevaricación, falsedad, malversación y tráfico de influencias y que también ha sido absuelto por el Supremo de algunos de los delitos por los que había sido condenado. El alto tribunal le mantiene la condena por prevaricación administrativa, malversación y falsedad en documento mercantil en relación con uno de los supuestos que se estudiaban y la condena por falsedad en documento mercantil por otro. La nueva pena a la que ha sido condenado es de dos años, tres meses y un día de prisión junto con inhabilitación absoluta de cuatro años y siete meses.
Por un lado, Alemany cobraba por la redacción de los discursos de Matas. Pero no lo hacía a través de un contrato como asesor, ni de un contrato menor —que hubiera sido lo lógico—, sino que se abrió para ello un concurso público de urgencia para ello. En este momento entró en el asunto otro de los condenados, Miguel Romero de la Cerda, dueño de la empresa Nimbus, a quien Matas habría “rogado”, según la sentencia de la Audiencia de Palma, que se presentara al concurso explicándole que la única finalidad del mismo era pagar a Alemany. Con esta extraña fórmula, delictiva para la Audiencia de Palma, Alemany cobró entre 2003 y 2007 casi 200.000 euros. Además, recibió 11.550 euros por unas entrevistas que jamás han sido halladas ni publicadas ni sin publicar. No fueron los únicos emolumentos que cobró del Gobierno balear. Por otro lado, Alemany recibió una subvención de 449.734 euros para su proyecto de agencia de noticias balear.
Los otros dos condenados, Miguel Romero y el exdirector de Comunicación del Gobierno de Matas, Joan Martorell, colaboraron con la fiscalía y recibieron penas de cárcel inferiores a los dos años. Sus testimonios fueron calificados de “poco fiables” por las defensas de Matas y Alemany.
La letrada del exministro, Pilar Gómez Pavón, alegó que la sentencia condenatoria se basa en una serie de indicios y suposiciones que no desvirtúan la presunción de inocencia de Matas, que lo que cobró Alemany no fue “desproporcionado”; que el contrato “se cumplió satisfactoriamente para todas las partes y perseguía un interés público”; y que por lo tanto no hubo delito alguno.

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