Bienestar ciudadano es un blog multidisciplinar de Antonio Villanueva Martín sobre la calidad de vida de los ciudadanos con especial inquietud por los asuntos educativos ,la participación ciudadana y la intercreatividad en la red.
miércoles, 4 de abril de 2012
miércoles, 9 de noviembre de 2011
lunes, 7 de noviembre de 2011
CRÍTICA AL DOCUMENTAL INSIDE JOB EN EL DIARIO EL PAÍS

EL GRAN SAQUEO
Joaquín Estefanía .EL PAÍS 03/04/2011
En 2005 se estrenó el documental Enron, los tipos que estafaron a América. Se analizaba el gigantesco fraude que había supuesto la que hasta un lustro antes fue la mayor suspensión de pagos de la historia de EE UU, la de la empresa energética Enron, de extraordinarias vinculaciones con la familia Bush. Esa estafa fue, como supimos más adelante, un ensayo general con todo de la mayor crisis económica desde la Gran Depresión.
En Enron, los tipos... estaban casi todos los elementos de lo que poco después llegó al paroxismo: el engaño continuo, la avaricia desmedida, la contabilidad creativa como un fraude, las actividades fuera de balance, los conflictos de intereses de los bancos de negocios y empresas auditoras que actuaban a la vez como juez y parte, la ineficiencia (en el mejor de los casos) o la complicidad con la mentira (en el peor) de las agencias de calificación de riesgos, los bonus desaforados a directivos que en lo único que pensaban era en la "creación de valor" (subir la cotización en la Bolsa) sin importarles la calidad de los servicios que debían proporcionar, las continuas pasarelas entre el poder económico y el poder político, etcétera.
Un sexenio más tarde acaba de estrenarse otro documental complementario del anterior: Inside job, que desarrolla la Gran Recesión actual. Esta vez, Inside job -que está todavía en algunos cines, aunque haya que buscarla con un candil dada la insuficiencia de copias- obtuvo el Oscar al mejor documental en la última edición. Con el mismo formato cartesiano de Enron... abunda, con un estilo muy pedagógico, en lo que nos ha ocurrido desde el verano de 2007. Y lo hace desde el interior del capitalismo, desde el corazón del sistema. El resultado es pornográfico. Desde los orígenes de la crisis en la desregulación propiciada por Reagan y Thatcher (que profundizó el demócrata Clinton) hasta los planes de rectificación de Obama, protagonizados en muchos casos por los mismos que antes defendieron y practicaron lo contrario. Hay momentos irrisorios en los que parece que el único responsable de todo fue Greenspan, el anterior presidente de la Reserva Federal.
Idéntico papel, multiplicado por mil, de los lobbys desreguladores, bancos de negocios, analistas corruptos, agencias de calificación, organismos reguladores demediados en sus efectivos y descreídos de su función, productos derivados opacos e inentendibles, calificados ahora como "armas de destrucción masiva", etcétera. Si hubiera que destacar algunas novedades, se podían describir dos: apenas nadie ha pagado por sus desmanes y abusos con la cárcel y se ha salvado, con el dinero de los ciudadanos, tanto a los bancos como a los banqueros. Y segundo, el conflicto de intereses se ha desparramado a la acción de muchos economistas que, figurando en sus tarjetas como expertos académicos independientes, estaban trabajando al mismo tiempo -sin desvelarlo- para los depredadores.
Sin ser revolucionaria, ni en el contenido ni en la forma cinematográfica, Inside job es imprescindible. No permitan que pase desapercibida.
INSIDE JOB.ÓSCAR AL MEJOR DOCUMENTAL 2010
domingo, 6 de noviembre de 2011
CRÍTICA EN EL DIARIO EL PAÍS DEL FILM MARGIN CALL

CRÍTICA: 61ª edición de la Berlinale
Potente retrato de los tiburones financieros
Carlos Boyero. 12/02/2011. El País.
En un trascendente momento de la corrosiva película Margin call, el jefe supremo de uno de los más poderosos bancos de inversiones aterriza con su helicóptero a medianoche en la sede del negocio. Le han llamado urgentemente porque un tipo al que acaban de despedir y un empleado muy joven han descubierto con terror que toda la estructura del negocio está en la ruina, a pesar del aparente esplendor. Se ha desatado una situación de pánico al constatar el inminente apocalipsis. El dueño de la empresa, antes de que sus empleados y ejecutivos le expongan el insalvable problema, les exige: "imagínense que tengo el nivel de comprensión de un niño, o sea, que eviten tecnicismos y planteamientos retorcidos y cuéntenme lo que está ocurriendo con lenguaje claro y contenido entendible, háganlo rápido y háblenme en inglés".
El director J. C. Chandor, autor de esta ópera prima tan sorprendente y necesaria, adopta la misma actitud que ese empresario al contarnos a los espectadores esta historia tan turbia y pavorosamente actual. Nos explica con lucidez y profundidad cómo un supuesto imperio financiero se ha construido haciendo trampas, la falsedad de las estimaciones sobre las que reposa la estructura comercial de ese banco, el nulo valor de sus activos en el sector hipotecario. También las consecuencias desastrosas, la crisis económica mundial que van a provocar estos respetables piratas del dinero, su mezquina y maquiavélica facilidad para vender humo a precio de saldo en Wall Street, salvarse del naufragio que ellos han creado y hacérnoslo pagar al resto de la humanidad. Pero como recuerda con asumido cinismo el urdidor de la gran infamia, las crisis son cíclicas y siempre impunes para sus responsables, algo natural en la historia del capitalismo. Por su parte, los tiburones que las han creado mantienen o aumentan sus ganancias.
Margin call transmite mucho miedo. Lo logra con el retrato creíble de esos personajes tan implacables (sus sirvientes se pueden permitir el lujo de ser humanos), que se bonifican a sí mismos con sueldos escandalosos mientras que están jugando con la seguridad de los demás, con la sumisión a directrices ilegales en nombre de sus privilegios de los que saben que el negocio al que sirven es una opulenta farsa, un castillo de naipes que se puede derrumbar en cualquier momento, una estafa legalizada.
El director J. C. Chandor solo necesita tres escenarios que recrean la modernísima cueva de los pulcros dragones, un guión tan poderoso como bien desarrollado y un grupo de excelentes actores (Spacey, Irons, Bettany, Tucci) para que su película te aterre al verla y que ese desasosiego permanezca al recordarla. En una época que recomienda el escapismo ante la que está cayendo, este director mete el dedo en la llaga con talento y penetración. Es didáctico en el mejor sentido. Nos desvela muy bien las raíces y los mecanismos que han generado esa tragedia que deja sin trabajo, en la incertidumbre de perderlo o de no encontrar el primero a tanta gente madura y joven en cualquier parte del mundo. El efecto mariposa no es casual, tiene culpables de carne y hueso. Y por supuesto, el sistema que ha consentido sus permanentes fechorías.
Cuenta Paula Markovitch, directora de El premio, que su película es autobiográfica, que ella fue esa niña argentina de siete años que, en compañía de su desesperada madre, tiene que refugiarse en una casa abandonada al lado del mar huyendo de la persecución de los militares, con el referente atroz de una familia masacrada por ellos, con la duda de si el ausente y añorado padre también fue asesinado. Todo mi respeto para unas vivencias tan duras, pero la forma de reconstruir esos lacerantes recuerdos con imágenes y sonidos, me deja sensaciones emparejadas a la frialdad y el aburrimiento. Es de esas películas, que tanto gustan en los festivales de cine, en las que si un personaje recorre un kilómetro a lo largo de una playa, se mantiene el tiempo real, la cámara lo enfoca desde que es una silueta en la lejanía hasta que llega delante de ella. En ese fatigoso tiempo, inevitablemente me dedico a pensar en mis cosas en vez de interesarme por lo que ocurre en la pantalla. Ese ritmo cansino se mantiene hasta el final. Y reconozco que lo que le ocurre a esa confusa y desamparada niña parece veraz, que en algún momento te hace sentir su frío interno, su inocencia y su miedo, pero también reconozco que no paro de mirar el reloj y de removerme en la butaca, que se me hace eterno su intolerable drama.
sábado, 5 de noviembre de 2011
MARGIN CALL. DA MIEDO AUNQUE NO SEA UNA PELÍCULA DE TERROR
Título: Margin Call
Título original: Margin Call
País: USA
Estreno en USA: 21/10/2011
Estreno en España: 21/10/2011
Productora: Before the Door, Lionsgate, Roadside Attractions
Director: J.C. Chandor
Guión: J.C. Chandor
Reparto: Kevin Spacey, Paul Bettany, Jeremy Irons, Demi Moore, Zachary Quinto, Stanley Tucci, Penn Badgley, Simon Baker, Mary McDonnell, Aasif Mandvi, Ashley Williams, Susan Blackwell, Maria Dizzia, Al Sapienza
PREMIOS: 2011:Festival de Berlín: Sección oficial largometrajes; 2011: Premios Gotham: Nominada a Mejor reparto
