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domingo, 15 de enero de 2012

REPORTAJE EN EL DIARIO EL PAÍS SOBRE LAS CONSECUENCIAS DEL AEROPUERTO DE CASTELLÓN


REPORTAJE

El aeropuerto de Castellón 'tapaba' una recalificación para 40.000 viviendas

El empeño aeroportuario de Carlos Fabra iba unido a la atracción de 600.000 turistas, doce campos de golf y un nuevo parque temático

MARÍA FABRA 15/01/2012

Carlos Fabra quería un aeropuerto en Castellón. Y lo consiguió. Sin aviones, con un coste cercano a los 200 millones de euros (de ellos, unos 70 a cargo del erario público), pero con una estatua que ensalza la personalidad de su inspirador. Empezó la casa por el tejado. En realidad, el aeropuerto era una excusa para poner en marcha otros proyectos. Y muchos le siguieron, le aplaudieron, se unieron al coro de los que defendían el aeropuerto como quien defiende el progreso.
150 millones de euros en la construcción, 30 millones en publicidad, 300.000 euros en la estatua... Y ni un viajero
"Hay quienes dicen que estamos locos por inaugurar un aeropuerto sin aviones", admitió el inspirador de la obra
El aeropuerto de Castellón se argumentó como la forma de afianzar la economía de una provincia con escaso desarrollo turístico, disminuida en lo agrícola y centrada en la producción de azulejo. Su justificación: dar facilidad de acceso a los futuros ocupantes de 40.000 viviendas proyectadas (la mitad, en una sola macrourbanización), los 12 campos de golf y un parque temático que, para no ser menos que nadie, se empeñó en impulsar. Ya tiene el aeropuerto, pero no las viviendas, los campos de golf y el parque temático que iban a disfrutar los cientos de miles de turistas previstos para desplazarse a Castellón en avión.
El fin justificaba los medios. Pese a su fobia a volar, Fabra se encumbró como salvador y, contra obstáculos y reticencias, logró arrancar del Gobierno de Aznar la autorización para construir el aeropuerto, y de su amigo Francisco Álvarez-Cascos, la declaración de interés general. Pero ni un euro. Llamó a la puerta de la Generalitat, siempre entreabierta por aquello del apoyo en el seno del PP, y arrebató un compromiso para una concesión: la Administración promovía la infraestructura y un grupo de empresas se encargaba de la construcción y gestión. Eso sí, con el aval económico público y la salvaguarda de cubrir el coste si no se alcanzaban las expectativas de viajeros, cifrados en 600.000.
Aun así, el verdadero motivo se encontraba alrededor, en el cemento. El argumentario del aeropuerto pretendía hacer encajar todas las piezas de adosados, unifamiliares y hoteles, unidos a una docena de campos de golf en una zona en la que se reclamaba "agua para todos". La nueva infraestructura, alejada de la costa, justificaba la reconversación de 18 millones de metros cuadrados para levantar la mayor macrourbanización del país, un proyecto que iba a multiplicar la población de Cabanes, el término municipal en el que se iba a construir. Al margen de esta macrourbanización, otra docena de proyectos rodeaban, sobre las maquetas, los campos de golf que salpicaban el imaginario de la provincia.
Los proyectos no salieron, las casas no se construyeron y los campos de golf continúan siendo eriales. Pero el aeropuerto, pese a paralizaciones judiciales y problemas administrativos, siguió su marcha porque Fabra quería llegar a decir: "Llevo 14 años imaginando cómo sería el día de hoy". Que fue lo que afirmó el 25 de marzo del año pasado, después de preguntarles a sus nietos: "¿Os gusta el aeropuerto del abuelo?", el día en que se inauguró una infraestructura que carece de permiso de vuelo y de compromiso de aerolínea alguna para comercializar rutas. "Hay quienes dicen que estamos locos por inaugurar un aeropuerto sin aviones", admitió el propio Fabra, quien se atrevió a añadir que lo hacía para que "cualquier ciudadano que lo desee pueda visitarlas y caminar por ellas".
Él no ha puesto, obviamente, ni uno de los 150 millones de euros que ha costado su construcción. Ni son suyos los 30 millones gastados en publicidad. Ni los 300.000 que costará la escultura, de 20 toneladas, inspirada en su persona. Tampoco rendirá cuentas políticamente por estas decisiones porque decidió no presentarse a las elecciones municipales (era presidente de la Diputación de Castellón)antes de que alguien lo echara. De otros asuntos sí tendrá que responder ante la justicia. -

viernes, 6 de enero de 2012

CADENA PERPETUA EN ESPAÑA.HUELGA DE HAMBRE DE MIGUEL MONTES NEIRO

Indulto
El preso más antiguo, de nuevo en huelga de hambre
Miguel Montes Neiro, que suma 36 años en la cárcel, reclama que se haga efectivo el indulto parcial concedido


EP / GRANADA Miguel Montes Neiro, considerado el preso común más antiguo de España al llevar 36 años en la cárcel enlazando condenas, ha decidido iniciar de nuevo una huelga de hambre, la cuarta entre rejas, para reclamar que se haga efectivo el indulto parcial que le concedió el Consejo de Ministros, el último del Gobierno socialista, el pasado 16 de diciembre.

Todo, después de que el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 5 de Andalucía, con sede en Granada, haya desestimado en un reciente auto (de fecha 29 de diciembre) la petición que formuló el letrado de Montes Neiro, Félix Ángel Martín, para que se le computaran los días que ha estado en la cárcel cumpliendo prisión preventiva, considerando que ésta solo le puede ser abonada por la Audiencia de Granada, según consta en el escrito, al que ha tenido acceso Europa Press.

La notificación de esta nueva resolución ha provocado "desesperación" en el reo, que tampoco ve que llegue el indulto parcial que le ha concedido el Gobierno, que supuestamente tendrá que publicarse en el Boletín Oficial del Estado entre 25 y 30 días después de su concesión en el Consejo de Ministros, según han señalado a Europa Press el abogado de Montes Neiro.

Su hermana Encarnación, que vive en la provincia de Málaga, ha indicado a Europa Press que viaja a Granada para reunirse con su hermano en el Centro Penitenciario de Albolote, donde le intentará disuadir de que secunde una nueva huelga de hambre que, en su opinión, sólo contribuiría a un "empeoramiento" de su ya deteriorada salud.

La protesta del interno se produce además después de que la Junta de Tratamiento de la prisión denegara el permiso extraordinario solicitado por la familia para que pasase las Navidades en casa al entender que no se cumplían los requisitos que exige la normativa para concederlo, ya que tan sólo se otorga en casos muy concretos como el fallecimiento o enfermedad grave de un familiar directo del preso o el alumbramiento de un hijo.