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miércoles, 15 de octubre de 2014

EL FUNCIONARIO DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA QUE DENUNCIÓ IRREGULARIDADES GRAVES EN LOS CURSOS DICE QUE LE PROHIBIERON INSPECCIONARLOS

Funcionario Junta andaluza que denunció irregularidades "graves" en los cursos dice que le "prohibieron" inspeccionarlos

Teodoro Montes, antiguo jefe del departamento de gestión de la Formación Profesional Ocupacional de la Junta de Andalucía en Sevilla que denunció las "graves" irregularidades existentes en la concesión de cursos de formación, aseguró en su declaración como testigo ante la juez Mercedes Alaya que le llegaron a "prohibir" realizar labores de inspección sobre los cursos.

En este sentido, fuentes del caso han informado a Europa Press de que Teodoro Montes dijo en su declaración ante la magistrada, de la que todavía no se ha entregado un acta a las partes al no haber finalizado, que el "deterioro" de su departamento fue progresivo, hasta que llegó un momento en que incluso se le "prohibió" que llevara a cabo inspecciones de los cursos.
El testigo señaló, como ya se dijo, que en abril de 2013 se "desmanteló" su departamento y la Administración lo dejó hasta principios de 2014 como único integrante y por tanto responsable del mismo para controlar "miles" de cursos de formación, añadiendo que lo dejaron "sin ordenador y sin acceso a los expedientes" de los cursos.
Teodoro Montes, al hilo de ello, explicó a la juez que antes del año 2010 había destinadas en su departamento en Sevilla más de 30 personas encargadas de supervisar los cursos de formación, y aún así "eran muy pocas" para el volumen de cursos que se controlaban, mientras que desde principios de 2014 ya no está solo en su departamento al haberse destinado al mismo más funcionarios.
El testigo, a fin de explicar el descontrol existente, declaró a la juez Mercedes Alaya que, a día de hoy, existen 60.000 certificaciones de profesionalidad pendientes de emitir.
Durante su comparecencia, Teodoro Montes también relató que unas mujeres que estaban realizando un curso de formación vinculado a la enfermería y la asistencia a personas mayores se dirigieron a él para quejarse de que estaban acudiendo al mismo pero no existían los medios necesarios para llevarlo a cabo, tras lo que acudió a comprobarlo él mismo y certificó las deficiencias en dicho curso.
Teodoro Montes se ratificó en la declaración prestada ante la Guardia Civil en agosto del pasado año 2013 y explicó que su ámbito de actuación se ciñe a la provincia de Sevilla, desde donde supervisaba las ayudas para actividades formativas concedidas por la Delegación Provincial de Empleo en Sevilla y la Dirección General de Formación.
En su declaración ante la Guardia Civil, los agentes le preguntaron "quienes son los responsables de las irregularidades descritas", a lo que contestó que "todos sus superiores jerárquicos, sin excepción". La juez Alaya le preguntó por quiénes eran sus superiores y Montes indicó que su superior "inmediato" era un jefe de servicio identificado como 'Fito', además del exdelegado provincial de Empleo en Sevilla Antonio Rivas y su sucesora en el cargo y actual responsable, Aurora Cosano.
SU DECLARACIÓN ANTE LA GUARDIA CIVIL
Cabe recordar que Teodoro Montes declaró el 22 de agosto de 2013 ante los agentes de la Guardia Civil y enumeró una serie de "irregularidades" como la justificación de asistencia a cursos de alumnos "que realmente no han asistido al mismo", o la no presentación de documentos justificativos de la realización del curso ante el órgano gestor encargado del control y seguimiento.
Según relató, existen unos 450 cursos divididos en dos partidas, 2009 y 2010, realizados por la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (Faffe) de los que "no se puede certificar su materialización". Al hilo de ello, Teodoro Montes dijo que, una vez que el Servicio Andaluz de Empleo (SAE) se subrogó "todas" las obligaciones de la Faffe, personal de esta última acudió al SAE y participó en la gestión, "alterando y modificando los expedientes informáticos administrativos relativos a estos cursos".
Los agentes también cuestionaron al testigo sobre cómo se asignaban los fondos, señalando Teodoro Montes que, hasta el año 2010, la Junta, "en virtud del estudio de una serie de parámetros, designaba, mediante resolución, a aquellas entidades que iban a ser las encargadas de llevar a la práctica las acciones formativas".
LA ASIGNACIÓN DE LOS FONDOS
No obstante, "esta forma de asignar los fondos cambió en el año 2010, de modo que a partir de ese momento la asignación se efectuaba mediante una convocatoria competitiva, mediante la cual se estudian otra serie de parámetros".
El testigo señaló que, en el marco de las acciones de gestión que realizaba su departamento, "uno de los primeros problemas que detectan es que se encuentran con entidades que no tienen capacidad para la materialización, en las fechas previstas, de los cursos que se les han asignado", a lo que se suma que su departamento "se ve desbordado en su labor de control y seguimiento de la ejecución de los cursos, con lo que las irregularidades que se cometen en muchos casos no son detectadas".
Para finalizar su declaración, los agentes le preguntaron "quienes son los responsables de las irregularidades descritas", a lo que contestó que "todos sus superiores jerárquicos, sin excepción".
El 27 de agosto de 2013, Montes amplió su declaración ante la Guardia Civil para señalar que detectó "graves irregularidades" en las tres fases que las acciones formativas tienen a lo largo de su desarrollo, como son las de adjudicación, gestión o control y justificación.
CURSOS DE FORMACIÓN Y ERE
Así, afirmó que en el momento de la adjudicación de esas acciones formativas, las mismas "se hacen de manera discrecional, en virtud de las decisiones tomadas por los responsables de esos servicios centrales, cuyas cabezas visibles han sido la propia Dirección General de Empleo, viceconsejeros y consejeros, como responsables últimos".
"Debe tenerse en cuenta además, que la adjudicación de cursos de formación va indisolublemente unida a la presentación de un ERE por parte de las empresas", lo cual "viene justificado por el hecho de que, ante una situación de desempleo, independientemente de la financiación de los ERE, se pretende dar nueva formación a los trabajadores afectados que permita su inserción en el mercado laboral".
A su juicio, "los gastos en formación, al igual que los expedientes irregulares, han servido para financiar de manera encubierta a determinados agentes sociales y al enriquecimiento ilícito de determinadas personas relacionadas con las empresas encargadas de prestar los servicios de formación".

domingo, 12 de octubre de 2014

LOS DIEZ QUE MÁS GASTARON CON LAS TARJETAS OPACAS DE CAJA MADRID. ESTUDIO DEL DIARIO EL PAÍS

Los diez que más dinero gastaron con la ‘black’

Desglose de los privilegiados que dilapidaron más de cuatro millones de euros en Caja Madrid


http://politica.elpais.com/politica/2014/10/11/actualidad/1413052834_552676.html

ILDEFONSO SÁNCHEZ BARCOJ. 574.000 euros.
El director general financiero era un veterano que llevaba 34 años en la caja, en donde su mujer también era directiva. Ascendió con Jaime Terceiro, se consolidó con Blesa y llegó al límite con Rato. Está imputado por ser supuestamente el organizador de la trama: retiró unos 180.000 euros de los cajeros y se gastó en la Nochevieja de 2009 16.291 euros. Solo en El Corte Inglés se gastó 100.000 euros, al margen de juguetes, fruta, entradas de cine, hoteles de lujo, compras en Loewe. Su sueldo era de 2,43 millones.
El vicepresidente de la entidad asegura que ganó ese dinero tras “una gran dedicación a la entidad”, según ha declarado. El representante de Izquierda Unida ingresaba 526.000 euros como consejero de Caja Madrid y otras empresas participadas y sacó de los cajeros 366.350 euros. Tiene registradas 389 comidas en restaurantes, alguna de ellas en el exclusivo Zalacaín.
RICARDO MORADO. 448.300 euros.
El que fuera responsable de Sistemas y organización de Caja Madrid (ahora trabaja en el Santander), un experto en informática no quiso dejar rastro de sus gastos, quizá consciente de lo fácil que es rastrear los apuntes de las tarjetas. Morado extrajo 396.000 euros en efectivo, sin declarar, y era un buen cliente de El Corte Inglés, además de aficionado al esquí en Sierra Nevada y a los buenos restaurantes. Ganaba 1,55 millones.
MIGUEL BLESA. 436.700 euros.
El presidente de Caja Madrid desde 1996 a 2010 no parecía tener suficiente con los 3,5 millones de euros que ganó al final de su mandato y se pagó las mejores vacaciones de máximo lujo a cuenta de la tarjeta opaca. Safaris en África, más de 10.000 euros en vino, balnearios de lujo, hoteles de cinco estrellas superior, los mejores restaurantes de Madrid y Marbella, 82.000 euros en efectivo, y detalles chuscos como compra de ordenadores por 4.000 euros uno de los últimos días antes de abandonar Caja Madrid, que después necesitó 22.424 millones de los contribuyentes.
MATÍAS AMAT. 431.000.
Era el número tres de la entidad, muy cercano a Blesa, que le recompensó con un salario de 2,43 millones. Director general de Caja Madrid, procedente de Citibank, tenía gustos refinados, como demostró al protagonizar el mayor gasto de una sola vez de los 82 implicados en la lista de las tarjetas opacas: se gastó 15.000 euros en un establecimiento de muebles y antigüedades. También se gastó unos 10.000 euros en una joyería con un solo cargo, y acudió en bastantes ocasiones a Loewe, Hermés, Tiffany & Co para importantes compras.
RAMÓN FERRAZ. 397.900 euros.
Fue uno de los fichajes estrella de Miguel Blesa. Ramón Ferraz Ricarte, licenciado en Económicas y Empresariales, inspector de Finanzas del Estado en excedencia y censor jurado de cuentas, se incorporó a Caja Madrid en 1996, fue un hombre de máxima confianza de Blesa y asumió la dirección general de banca comercial. Realizó algún viaje de 6.000 euros, compras en Loewe, hoteles de cinco estrellas, joyas, paradores y una compra en El Corte Inglés por 6.000. Pero sobre todo Ferraz sacó efectivo de los cajeros en grandes cantidades: 220.000 euros. Ganaba 1,49 millones.
MARIANO PÉREZ CLAVER. 379.500 euros.
Licenciado en Económicas por la Universidad de Sevilla, trabajó para Induban, el banco industrial del Banco de Vizcaya, en el Zaragozano y en 1992 pasó a Caja Madrid, presidida entonces por Jaime Terceiro. Con Blesa se afianzó y llevó la dirección financiera. De la Corporación pasó a presidir SOS Cuétara, luego convertida en Deoleo, para pasar más tarde a la cúpula de NH Hoteles. Tiene compras de 6.000 euros en tiendas de alfombras, compras de muebles de varios miles de euros, así como gastos de 1.653 euros en comercios de confección textil. Su salario ascendía a 1,24 millones y sacó de los cajeros 69.000 euros. Restaurantes, viajes de más 9.000 euros a Milán, (y numerosos otras visitas a esta ciudad), armas por más de 5.000 euros, facturas del dentista y buenos hoteles completan su lista de gastos.
ENRIQUE DE LA TORRE. 320.700 euros.
Enrique de la Torre, secretario general del consejo de administración, es el origen de todo este escándalo. Según aseguran en Bankia, fue la lectura de su correo (publicado entre los correos de Blesa) cuando habló de “tarjetas black a efectos fiscales de los consejeros” lo que disparó la investigación. Muchos consejeros dicen que era el encargado de repartir las tarjetas y de dar las instrucciones: gastar en lo que queráis, siempre que no os paséis del límite establecido, y no hace falta traer justificantes. Quizá convencido de que las tarjetas eran opacas no dudó en sacar de los cajeros unos 224.000 euros, un dinero que no dejaba rastro fiscal. Su último salario conocido era de 2,41 millones.
JUAN ASTORQUI. 293.000 euros.
El responsable de comunicación de Caja Madrid era una persona muy cercana al presidente. Aficionado al mar, realizó grandes gastos con empresas náuticas, sobre todo en una situada en Estepona, donde llegó a gastar más de 11.000 euros. Los artículos de lujo, como compras en Yves Saint Laurent, representan algunos de los cargos, así como gasolineras, autopistas, compras de flores y plantas por 3.630 euros, así como la extracción de cajeros por 52.600 euros. Su último salario era de 800.000 euros.
MERCEDES DE LA MERCED. 287.900 euros.
La difunta consejera del Partido Popular realizó 1.618 apuntes en su cuenta entre 2003 y 2011. Tiene comidas en muchos restaurantes madrileños, entre los que destaca Zalacaín, por 265 euros, pero donde más gasto realizó fue en ropa, con facturas por valor de 37.000 euros; más de 9.000 en joyas, peluquerías y 2.346 euros en peleterías. En hoteles y viajes gastó también buena parte de este dinero.


viernes, 4 de abril de 2014

ATESTADO POLICIAL DE ESPERANZA AGUIRRE

LAS NUEVAS MAMANDURRÍAS DE ESPERANZA AGUIRRE:USTED NO SABE CON QUIEN ESTÁ HABLANDO. LA HUÍDA DE LOS AGENTES SEGÚN EL DIARIO EL MUNDO

http://www.elmundo.es/madrid/2014/04/04/533e527f22601de51b8b456a.html
SUCESO Cronología de los hechos

La 'tocata y fuga' de Aguirre, paso a paso

La ex presidenta de la Comunidad de Madrid y 'lideresa' de los 'populares' madrileños protagonizó este jueves lo que se puede llamar la noticia del día. Infracción, posterior huida y atropello de la moto de un Agente de Movilidad. Así fue paso a paso la fuga de Aguirre.


Eran las 16.00 horas de este jueves cuando la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, estacionaba su Toyota Verso blanco en el carril bus Bao de la Gran Vía madrileña, a la altura de la Plaza de Callao, para sacar dinero de un cajero. Un estacionamiento en una zona no permitida para tal fin y que, según la ley, está sancionado hasta con 200 euros de multa si te pillan.
Aguirre no pensó en la multa. Se paró, puso el freno de mano, encendió las luces de emergencia y se bajo de su vehículo para realizar su transacción que, según la ex presidenta, sólo le llevó un minuto. Cuando volvió a su vehículo se encontró con dos agentes de movilidad que debido a la infracción de la presidenta del PP de Madrid preparaban la sanción correspondiente. Aguirre se acercó, pidió disculpas y, siempre según su versión, después de 15 minutos esperando decidió 'escapar'.

Sanción, atropello y huida

Según el atestado policial, a las 16.15 horas la Policía Municipal se percata de que una patrulla de agentes de Movilidad se encuentra denunciando a un vehículo mal estacionado, con las luces de emergencia puestas, y sin su conductor en el interior.
Los agentes se posicionan en la parte posterior del coche señalizando su posición con el fin de no perturbar el tráfico y proteger la movilidad del Agente de Movilidad, debido a la gran afluencia de vehículos que tenía a esas horas la vía madrileña. En ese momento aparece otro agente que se para y coloca su moto en la parte delantera del vehículo de Aguirre.
Cuando Aguirre llega a su vehículo, según ella, pide disculpas, entrega toda la documentación y espera a que le entreguen la sanción correspondiente. Según la Policía, en el momento en que los Agentes de Movilidad proceden a notificar la denuncia, la ex presidenta de la Comunidad de Madrid se sube a su Toyota y comienza a realizar las maniobras para iniciar la marcha, haciendo caso omiso a las advertencias de los Agentes de Movilidad para que se detuviera. Incluso, según ha declarado una testigo aeldiario.es, iniciando la marcha mientras uno de los agentes posaba sus manos en el capó del vehículo para que parara.
Según la testigo, los agentes no perdieron los nervios en ningún momento, mientras que a Aguirre "se la veía muy nerviosa (...) Se quería ir".
En su escapada, Aguirre golpea con el lateral derecho del coche la moto del agente, que se encontraba delante, y tirándola al suelo, según Aguirre porque "estaba malísimamente aparcada". La ex presidenta consigue zafarse de los agentes e inicia su huida.

La persecución

Los Agentes de Movilidad y la patrulla de municipales salen tras Aguirre. Se llegan incluso a colocar en paralelo a ella y le dicen que se paren a lo que ella no hace caso y gira entonces a la derecha para entrar en la calle Silva, y continuar de frente por la calle San Roque, girar a la izquierda por la Calle Pez hasta entrar en la calle en la que vive y meterse en el garaje de su vivienda.

Ya en casa

Cuando los agentes llegan a casa de la ex presidenta para notificarle la sanción, se encuentran con un agente de la Guardia Civil, miembro del servicio de seguridad de Aguirre, quien, junto a otro compañero también Guardia Civil y miembro de seguridad, recogen la multa y ofrecen al Agente de Movilidad al que Aguirre tiró la moto un parte amistoso de accidente, a lo cual él se niega.
Tras acudir a la clínica Asepeyo -no hay parte de daños en la denuncia-, los Agentes de Movilidad acuden a la comisaría para denunciar a Aguirre por desobediencia a la autoridad de daños, donde se sintieron "somo si alguien les hubiera dicho a los agentes que había que tratar de suavizar la denuncia".
Según ha indicado el sindicato CSIT Unión Profesional, la"lentitud" para interponer la denuncia y "dificultad" para recibir copia de la misma una vez interpuesta "no es lo habitual", ya que "todo ciudadano que presenta una denuncia en comisaría tiene derecho a ello".

domingo, 23 de febrero de 2014

43 POLÍTICOS ENCHUFADOS EN LAS ELÉCTRICAS. INFORMACIÓN APARECIDA EN EL DIARIO EL MUNDO

AMIGUISMO

43 políticos 'enchufados' en eléctricas


  • Sus negocios dependen de las decisiones políticas

  • ¿Contratan por eso a ex altos cargos y sus familiares?

  • Los últimos fichajes: Tocino, Hernández Mancha...


jueves, 20 de febrero de 2014

LAS NUEVAS MAMANDURRÍAS DE ESPERANZA AGUIRRE. SU OTRORA HOMBRE DE CONFIANZA FRANCISCO GRANADOS,DIMITE COMO SENADOR TRAS DIFUNDIRSE QUE TUVO UNA CUENTA EN SUIZA CON UN MILLÓN Y MEDIO DE EUROS

Los fichajes de la cazatalentos Aguirre acaban en Suiza. Información de Soledad Alcaide en El País

Tres hombres de confianza de la líder del PP de Madrid dejan la política por supuesta corrupción


Esperanza Aguirre y Alberto López Viejo en un acto electoral del PP en 2003. / GORKA LEJARCEGI
El mayor talento de Esperanza Aguirre, expresidenta de la Comunidad de Madrid, exministra de los Gobiernos de Aznar y primera mujer al frente del Senado, no es la habilidad para atraer la atención mediática –que la tiene-, sino la formidable capacidad para reescribir a su conveniencia el relato político. Así se explica que la todavía “lideresa” del PP en Madrid se permita dar lecciones de democracia interna y cuestionar la designación del candidato de su partido en Andalucía, Juan Manuel Moreno, criticando el “dedo divino” que lo ha puesto en el cargo y a la vez asista sin inmutarse a la caída a cuentagotas de sus hombres de confianza. Como si sus propios dedos divinos no fueran los que un día los señalaron para cargos de alta responsabilidad en sus Gobiernos o en su partido.
La última pieza de esta cacería de extalentos políticos en la que parece haberse embarcado la ahoraempleada de una empresa de cazatalentos es el senador y diputado autonómico Francisco Granados, que ha anunciado que deja sus escaños en el Senado y la Asamblea de Madridtras conocerse que tenía una cuenta con 1,4 millones de euros en Suiza.Mientras él tomaba la única salida digna posible, su antigua mentora hacía escarnio y explicaba en Antena 3 que en su día lo destituyó por ser el autor de una filtración. Es decir, que no pesó el hecho de que se negara a ser el portavoz del PP en la Asamblea de Madrid y le dijera que no a la todopoderosa presidenta, sino que era una persona de la que ella no se podía fiar. Lo destituyó tras las elecciones de 2011, según su versión, por una filtración, aunque sobre Granados pesaban sospechas de corrupción desde 2006.
La hoja de servicios a mayor gloria de Aguirre del que fuera su mano derecha en el partido muestra de todo menos esa desconfianza sobrevenida. Granados no solo ha sido el secretario general del PP de Madrid y, por tanto, el hombre que buscó por toda España los avales que necesitaba la expresidenta para enfrentarse a Mariano Rajoy en el congreso de Valencia de 2008, y que nadie quiso dar. Ha sido también uno de los hombres fuertes de los Gabinetes de Aguirre como consejero de Presidencia, Justicia, Interior y Transportes. Fue a quien ella colocó para presidir la comisión del tamayazo –que se abrió en el verano de 2003 para investigar por qué dos diputados socialistas no habían acudido a la votación que debía poner a la izquierda al frente de Madrid- con la buscada intención de ofrecer un perfil de ética y ecuanimidad en aquellos días de escándalo político mayúsculo. Eso permitió al PP dar carpetazo a este feo asunto sin bajas graves.
Después, Francisco Granados fue el jefe de la campaña autonómica de 2007, la primera en la que el PP arrasó y logró quitarse de encima las acusaciones de malas artes electorales.
En aquella campaña, Granados compartió responsabilidades con otro hombre de confianza de la presidenta, que también ha caído ya. Alberto López Viejo, exconsejero de Deportes y hoy imputado en el caso Gürtel,cobró durante al menos cinco años mordidas del 10% por cada acto de la lideresa. Un hombre tan cercano a la presidenta que, como viceconsejero de Presidencia, durante años y ante el enorme enfado de sus propios compañeros de filas, fue el único que recibía un sobresueldo por tener escaño en la Asamblea. Su única obligación era ir a votar tres tardes al mes.
Aguirre llevó a López Viejo a su Gabinete, desoyendo las numerosas voces que, incluso de dentro del propio Gobierno, le advirtieron, primero, de que la gestión que había hecho él en el Ayuntamiento tenía muchas sombras, y, después, de sus irregulares manejos en las cuentas regionales.
Pero de ser el hombre que, preocupado por el estilismo de Aguirre, era el primero en conocer el color de sus vestidos para que las traseras de los mítines fueran a juego, pasó al rango de apestado tras la imputación. “No era en absoluto hombre de mi total confianza", le dijo sin inmutarse Aguirre al juez Pablo Ruz, el instructor, durante su testimonio por escrito el pasado diciembre.
Similar trató prestó la presidenta del PP a Benjamín Martín Vasco, otro de los cargos del PP implicado en la trama Gürtel, a quien dejó desde entonces de saludar por los pasillos de la Cámara. Un hombre que, para no ser de la confianza de Aguirre, fue el portavoz adjunto del grupo popular en Madrid hasta que el juez lo imputó. Como tal, daba ruedas de prensa en nombre de los diputados del PP –entre los que figuraba la propia presidenta- y su ascendencia era tal que cuando estalló el caso de los espías (los seguimientos a cargos del PP críticos con la entonces presidenta pagados con fondos públicos y ejecutados por ex guardias civiles contratados como asesores por el consejero Granados) fue el elegido para presidir la comisión de investigación que se abrió y se cerró de un plumazo en el Parlamento, pese a que la causa judicial sigue abierta. De nuevo, Aguirre había señalado con el dedo a un hombre que inspiraba en sus filas imparcialidad y rectitud. Vaya ojo.
Pero la lista no se cierra con la marcha de Granados. La irregular compra de un ático en Marbella (Málaga) ha puesto también bajo sospecha al sucesor de Aguirre en la presidencia de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, cuya esposa, Lourdes Cavero, está imputada, en contra del criterio de la fiscalía, en la investigación por blanqueo y delito fiscal. Si González termina imputado, la lideresa no podrá ya padecer amnesia política.